CARTERA DE VALORES.
José
German Altuve Godoy. El Vigilante. 6-6-1993
La
cartera de valores podemos definirla como la combinación de activos que generan
la mejor rentabilidad, con el menor riesgo. En otras palabras, ese bien de
cambio denominado dinero, lo podemos convertir en un grupo de activos que nos
produzcan satisfacción.
¿Cuáles activos,
cuál rentabilidad y cuánto riesgo?
Son
tres conceptos estrechamente vinculados. Un activo es cualquier bien, dinero,
cuentas por cobrar, inventario, bono, terreno, vehículo, edificación y hasta un
gratificante viaje por cualquier parte del mundo. La escogencia de ellos nos determinara la mayor
proporción de rentabilidad y el mayor o menor riesgo que puede tener asociado
ese activo. La cuestión está
entonces en escoger o seleccionar aquella cartera, que nos produzca una
rentabilidad o retorno que nos satisfaga y que el riesgo se haga mínimo dada
esa escogencia.
Existen métodos o modelos
matemáticos que nos permiten obtener resultados satisfactorios; pero no se
trata de exponerlos en un artículo de prensa, yo les sugiero que apelen al
mejor modelo matemático que existe y que se denomina “sentido común”.
Partamos de la siguiente
expresión financiera, que tiene características de popularidad y además se
cumple: “a mayor riesgo mayor rentabilidad”. Si usted coloca todo el dinero en
un solo activo fundamentalmente ilusionado por la alta rentabilidad que el
mismo genera, debe estar claro que si la empresa fracasa, Ud. Pierde todo. Se
trata en consecuencia, de diversificar, es decir, de colocar un poco en cada
activo, buscando cubrir el riesgo, de manera, que si un activo se pierde
tenemos la posibilidad de recuperarnos con los demás. A toda esta maniobra se
le llama Selección de Cartera de Valores.
Si observamos por ejemplo el
Mercado de Capitales en Venezuela, y lo seguimos, a través de la información que la prensa nacional produce
nos daremos cuenta que existen títulos (acciones, bonos, etc.) que manifiestan
distintas tendencias, es decir, algunos suben de precio, en consecuencia, si
hemos invertido en ellos nuestras ganancias también suben; otros bajan, ocurre
lo contrario de lo primero, y otros permanecen estables. Son los que producen
el equilibrio de la inversión efectuada.


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