10 rasgos del ‘buen profesional’ hoy día.
Fuente: Francisco
Hernández Alcaide.
http://www.franciscoalcaide.com/2013/12/10-rasgos-del-buen-profesional-hoy-dia.html
Los
ganadores buscan soluciones, los perdedores buscan excusas.
Si hay algo que ha variado durante los últimos años es la configuración
del mercado de trabajo. Todo tiene una fecha de caducidad más corta, y las
organizaciones están obligadas a configurarse con poca grasa, a ser muy
atléticas, a tener los menores costes fijos, lo que significa que cada vez
habrá más personas ofreciendo sus servicios como profesionales independientes.
Charles Handy, autor de ‘La organización por dentro’, ya anticipó cómo serían
las empresas del futuro: "El núcleo de la organización (el 20% que
realizará el 80% del trabajo), las empresas subcontratadas (otro 40%) y la
fuerza de trabajo flexible (trabajadores a tiempo parcial y trabajadores
temporales que suman el 40% restante)". ¿Y qué rasgos debe tener el ‘buen
profesional’ hoy día?
1. CAPACIDAD
DE DIFERENCIACIÓN. Antes de empezar pregúntate que tienes
tú que los demás no tienen. Puede ser lo que ofreces (factor ‘contenido’), cómo
lo ofreces (factor ‘continente’) o lo que haces sentir (factor ‘emoción’). Y si
no tienes nada diferente, no compitas, mejor quédate en casa. Si tu trabajo no
tiene nada de especial, poca gente reparará en ti con independencia de lo duro
que trabajes, y eso significa que tampoco te pagarán mucho. Si ves lo que todo
el mundo ve; si dices lo que todo el mundo dice; si ofreces lo que todo el
mundo ofrece, estarás en medio del pelotón y nunca en posición de cabeza. Lo
que te hace diferente, te hace único y especial. Lo esencial de cada persona es
su singularidad. Éxito siempre es sinónimo de diferenciación.
2. CAPACIDAD
DE VENDER. Todos los entes empresariales –ya sean
entidades jurídicas o personas físicas por cuenta propia– viven de lo mismo: de
vender. Sin clientes no hay negocio; y sin negocio no se come. Una vez que
sabes en qué te diferencias, centra tus esfuerzos en conseguir clientes.
Invierte al máximo ahí tus energías, en la comercialización de tus productos y
servicios. Si los números salen, el resto sale más fácilmente. Puedes ser
excelente impartiendo seminarios y talleres de liderazgo, pero previamente hay
que haberlos vendido. Y salvo excepciones, ningún producto –y menos servicios–
se venden solos, sino que hay que trabajar duro la venta, mucho más aún si uno
es una persona poco conocida.
3. CAPACIDAD
DE NETWORKING. La venta está muy relacionada con la
capacidad de estrechar relaciones. Más que en ‘algo’ se confía en ‘alguien’.
Más que en el producto o servicio en cuestión se confía en quién hay detrás de
los mismos. Los negocios son personas. Como dice John C. Maxwell, autor de El poder de las
relaciones: "Trabajar duro no es suficiente; tampoco ser
excelentes en lo que hacemos; para ser exitoso tienes que aprender a establecer
relaciones". Y networking no es conocer gente ni irse de cañas. Todo eso
está bien, es un primer paso, pero networking es, sobre todo, mantener las
relaciones (hay que estar en contacto), conectar con la gente (ser empáticos) y
tener algo valioso (propuesta de valor) que aportar.
4. CAPACIDAD
DE APRENDIZAJE. El mayor enemigo de cualquier empresa y
de cualquier persona es la autocomplacencia. Nada hace fracasar tanto como el
éxito. Las personas que son ‘referentes’ en algo tienen una actitud de mejora
continua: filosofía kaizen. Son gente que está actualizada al cien por cien en
su área de expertise. No bajan la
guardia jamás y están alerta a todo lo que ocurre en su industria, sector o
actividad. Estudia todo lo que puedas sobre lo tuyo. Lee, asiste a seminarios,
talleres y congresos, y relaciónate con gente del sector. La consigna está
clara: ‘Sé tan bueno en lo tuyo que los demás no puedan ignorarte’. Cuando hables
delante de un cliente, de una audiencia o de quien sea, que los demás perciban
y capten tu credibilidad porque sabes de lo que hablas y te sientes seguro.
5. CAPACIDAD
DE TENER NOTORIEDAD. Lo que no se conoce, no existe. Para
tener éxito hay que ser visible. Hay que dejarse ver y armar ruido. Hay gente
con mucho talento que pasa muy desapercibida y, por tanto, sus resultados no
pasan del aprobado. El público (clientes) quiere poner cara y ojos a la persona
que hay detrás de los productos y servicios. La fama vende, sí, y mucho. Ya lo
dice Seth Godin: "Los ganadores triunfan a lo grande porque al mercado le
encanta los ganadores". La visibilidad y la notoriedad son importantes en
el 1.0 pero también cada vez más en el 2.0. Todo lo que decimos en RRSS nos posiciona
tanto para bien como para mal. Todo movimiento en RRSS supone un impacto
positivo (negativo) sobre nuestra marca personal.
6. CAPACIDAD
DE COMUNICACIÓN. La comunicación es la materia prima de
la que se nutre las relaciones: emisor–mensaje–receptor. Es importante lo ‘que
se dice’ y ‘cómo se dice’. Y hoy es esencial en la comunicación tener
‘capacidad para captar la atención’ y ‘capacidad de síntesis’. En un mundo
dominado por la infoxicación –la intoxicación por exceso de información y
alternativas– es esencial ser capaces de que nos presten atención y ser muy
breves a la hora de transmitir ideas. Igualmente, para triunfar hay que saber
hablar en público. Alguien que aspira a ser un referente en un sector o
actividad, es demandado en foros y congresos. Y cada vez que se habla en
público es una ocasión de impactar, y por tanto, de vender. A pesar de ello, es
uno de los miedos más extendidos entre la población, más aún en países como
España con poca tradición en la oratoria.
7. CAPACIDAD
DE TENER VISIÓN DE FUTURO. Saber anticiparse nos coloca en
una situación ventajosa frente a la competencia. Siempre ha sido una cualidad
importante para competir con éxito, pero hoy lo es aún más porque las ventajas
competitivas tienden a reducirse en periodos más breves. En la actualidad la
única ventaja competitiva sostenible es la capacidad de innovar
recurrentemente, y ello tiene mucho que ver con saber por dónde van los tiros.
La visión de futuro está íntimamente relacionada con la sensibilidad, que no es
otra cosa que la capacidad para ‘ver lo que no se ve’, la habilidad para
descifrar la realidad más allá de lo evidente y explícito, la capacidad para
captar matices, detalles, cosas que a la mayoría de la gente se le escapan. La
sensibilidad es el ancho de banda que cada persona tiene; la capacidad para
leer entre líneas, de descifrar tendencias; un cierto olfato para poner los
pies en el mañana.
8. CAPACIDAD
DE PROMOVER LA DIVERSIDAD. La innovación procede siempre de
la diversidad, del roce y la combinación de cosas diferentes; del ensamblaje y
la unión de aspectos heterogéneos; de la asociación de ideas variopintas. Ganar
en diversidad es ganar en novedad. Si hoy día la capacidad de innovar es la
única ventaja competitiva, promover la diversidad en nuestras vidas no es una
‘posibilidad’ sino una ‘necesidad’. Como apuntan los suecos Jonas Ridderstrale
y Kjell Nordstrom, autores de Karaoke
Capitalism: "Un alto nivel de innovación depende de la apertura
de una región a la diversidad. Cuantas más parejas de diseñadores, arquitectos,
músicos, bailarines, fotógrafos, artistas y actores encontremos en un lugar
geográfico particular, mayores serán las capacidades de auto–renovación de esa
región". La época del Renacimiento –el ‘siglo de oro’– fue una de las más
prósperas en creatividad e innovación por confluir en un mismo ‘espacio’
(Florencia) y ‘tiempo’ (siglo XVI) personajes muy diversos –pintores,
escultores, arquitectos, pensadores, científicos…– auspiciados por la familia
de los Medici (lee El efecto Medici).
9. CAPACIDAD
DE SER FLEXIBLE Y ÁGIL. O dicho de otro modo, tolerancia
a la ambigüedad y a la incertidumbre. Todo cambia muy rápido y ello exige una
gran capacidad para adaptarse al nuevo contexto, una cierta capacidad para
reinventarse. La gente especialmente rígida que sólo sabe moverse por entornos
previamente definidos, lo va a pasar mal. Las rigideces –querer que las cosas
sean de una determina manera– merman mucho nuestras posibilidades de desarrollo
profesional y personal. Más importante que lo que se sabe, es lo rápido que se
aprende. Los mercados demandan gente pragmática y ágil que tenga velocidad de
actuación. Las oportunidades no esperan y se difuminan rápidamente. La
‘parálisis por el análisis’ es actualmente más peligrosa que nunca. Te deja fuera
de mercado. Cuando quieres actuar es demasiado tarde. La capacidad de tomar
decisiones es una característica de las personas de alto rendimiento. Y la
capacidad de tomar decisiones está asociada a la capacidad de asumir riesgo:
decisión–acción–error–aprendizaje–mejora.
10.
CAPACIDAD DE SER PRODUCTIVO. La
productividad no consiste en hacer muchas cosas sino en eliminar todo aquello
que no debe hacerse. Y ello implica aprende a enfocarse. El tiempo no se
gestiona, se gestiona la atención, donde se pone el foco. Hoy día existen
muchas más amenazas que ponen en peligro nuestra productividad. Las RRSS han
cambiado nuestra forma de relacionarnos y hacer negocios. Bien gestionadas son
una herramienta maravillosa; mal gestionadas, una tortura. Si el tiempo es el
activo más valioso con el que cuenta una persona –no se puede recuperar, ni
reciclar, simplemente transcurre y no vuelve– la pérdida de tiempo es el pecado
más grande que puede cometerse. La productividad consiste en centrar toda la
atención en lo que se está haciendo sin dejar que otras cosas –mails, llamadas,
alertas…– nos distraigan. Todo un reto para algunos, pero ello depende buena
parte de nuestro éxito. Sin productividad es imposible triunfar. Las personas
de éxito cuidan escrupulosamente su tiempo. Tu capacidad de enfoque es
determinante para tu productividad personal.


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