COMO ARIEL YO QUIERO SER. Fernando Sánchez Arias
COMO
ARIEL YO QUIERO SER.
Fernando Sánchez Arias. Economía Hoy. 22-10-96
“Al
nadar hacia la excelencia, nos encontramos delfines que, con su coraje para
compartir ideas, principios y sentimientos, nos ayudan a ser mas rápidos, mas
flexibles y a disfrutar mas nuestra travesía, por muy exigente y llena de
obstáculos que sea”. Takumi
En nuestra labor como miembros de cualquier equipo
organizacional, familiar o ciudadano, solemos adoptar posiciones y actuar con
base en nuestras creencias y modelos de
pensamiento. La cultura de una organización no es mas que la sumatoria de
nuestras creencias y paradigmas que dentro de esa organización existen. Al
mejorar nuestra forma de pensar y actuar, mejoramos nuestra cultura.
Si definimos libremente cultura como el conjunto
de hábitos, rutinas, actividades y creencias de determinado grupo social,
podemos observar en una entidad cualquiera la influencia de los hábitos, formas
de pensar y rutinas de sus líderes, de sus trabajadores y de sus entes
relacionados. Es por ello que es preciso enfocarse en los principios, valores y
las reflexiones que cada uno de los integrantes de nuestras empresas posee y
adopta en su diario desempeño.
Creo que nuestras empresas y nuestra cultura
latina se están viendo inmersas en un ambiente que tiene que ver mucho con la
frase que Leopoldo Alcalá y yo redactamos y escogimos como inspiración en
nuestra firma para los siguientes cinco años:
“las mareas
no son las mismas de ayer. El océano del tercer milenio exige la presencia de
nuevos delfines que aprendan a nadar creativamente en los remolinos del
cambio.”
Los
líderes ejecutivos y trabajadores de hoy, cual delfines en aguas turbulentas,
buscan elevar cuatro indicadores básicos en sus empresas: calidad,
productividad, rentabilidad y efectividad. Pero las empresas inteligentes u
organizaciones de aprendizaje son las que poseen hombres y mujeres que
alcanzan, mientras hacen su trabajo, un quinto indicador de gran importancia:
la felicidad, valor que se ha olvidado en muchos de nuestros hombres y mujeres
de empresas.
La Competitividad de la empresa venezolana, en su
mayoría, depende de la capacidad que esta tiene para generar productos y
servicios, que se diferencien de los competidores y garanticen que sus clientes
los prefieran fanáticamente como diría Graciela Moreno Sánchez, profesora de
mercadeo directo del IESA. El lograr esto requiere de gente que agregue valor a
cada tarea, a cada proceso de la organización, en forma comprometida y leal.
Jack Welch, CEO de
General Electric, afirma que para ser competitiva una persona o empresa
debe contar con lo que el llama las 3S: Speed(rapidez), Selconfidence
(autoconfianza) y Simplicity (sencillez). En el mismo orden, Stephen Covey
habla de las F’s de la Competitividad, entre las cuales están el ser: Flexible
(flexible), Focused (enfocado) y Fast(rápido). Hemos integrado las ideas de
Covey y Welch en un acróstico mas venezolano, escogiendo un personaje
imaginario, representado por un delfín al que llamamos ARIEL:
Arriesgado: asume riesgos calculados con la suficiente
confianza en si mismo para enfrentar obstáculos inesperados.
Rápido: se adecua con flexibilidad y velocidad a lo que su
mercado y ambiente requieren.
Innovador: busca con creatividad mejorar todo lo que le
rodea, generando ideas para su mejoramiento y partiendo de que su propia
transformación logra el cambio en su entorno.
Enfocado: concentra su atención, talento y energía en una
sola cosa a la vez para garantizar la mas alta calidad de lo que hace.
Luchador: no se rinde, lucha con decisión, automotivación y
persistencia hasta alcanzar sus metas y las de su equipo.
Conectando ideas con la definición libre de
cultura que presentamos al inicio y empleando las observaciones de nuestro trabajo
en mas de diez países sobre la imagen que tenemos los venezolanos y
latinoamericanos ante los anglosajones, asiáticos e incluso ante nuestros
propios hermanos de otros países vecinos nos atrevemos a afirmar lo obvio: se
requiere un cambio interno inmediato de nuestra percepción y sobre todo de los
juicios que emitimos sobre nosotros mismos, sobre los que nos rodean y sobre nuestros sistemas.
Es entonces en nuestro interior donde esta el
venezolano competitivo por el cual esta clamando Venezuela. Para convertir una
Venezuela transparente como la describía Andrés Eloy Blanco Iturbe en su
columna “Pido Cancha” del diario El Nacional, el 19 de octubre de este año,
llena de situaciones indeseables por una deformada ética de la viveza, de las
relaciones ganar-perder, de la conciencia de escasez. Para cambiar esa
Venezuela necesitamos cambiarnos nosotros. Ser como ARIEL quizás...



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